INVOLUCRAMIENTO DE LA UNIVERSIDAD EN GENERACIÓN DE EMPRENDIMIENTO INNOVADOR


La palabra emprendimiento se deriva del término francés entrepreneur, que significa estar listo a tomar decisiones o a iniciar algo (Rodríguez-Ramírez, 2009). Mientras que el vocablo emprendedor, vista por algunos de sus principales referentes, cuenta con los siguientes significados: según Schumpeter (1942), un emprendedor es quien desarrolla un nuevo producto o mejora uno existente; promueve una fuente de insumos o materia prima, o mejora procesos, reorganizando una industria.


Por lo tanto, es un individuo dinámico provocador de inestabilidad en los mercados. Para Drucker (1985), un entreprenuer es un empresario innovador; por lo tanto, un emprendedor no es cualquiera que abra un negocio sino aquel que al hacerlo promueve una novedad, y es indispensable que sea innovador.


Para Álvarez y Grazzi (2018), la innovación y el espíritu empresarial son factores básicos para el crecimiento de la productividad. Generalmente la innovación se mide directamente en relación a factores de Investigación + Desarrollo (I + D); principalmente en cuanto a la generación e introducción de productos y procesos.


En la visión schumpeteriana es el emprendedor quien promueve la destrucción creativa, pues para Schumpeter existían tres factores que impulsaban el proceso productivo: innovación, empresarios y crédito. Por lo que se daba especial relevancia a la innovación, conceptualizada como la aplicación productiva de nuevas ideas que incluye cambios en mercancías, procesos productivos, fuentes de abastecimiento, en el mercado o tipo de organización.


Innovación, entonces, es la creación de algo nuevo o significativamente mejorado. Según el Manual de Oslo (2005), para el ámbito empresarial existen cuatro tipos de innovaciones: de producto, proceso, organizativas y de mercadotecnia; que, si bien podría formarse en cualquier sector o industria, es una característica esencial del sector empresarial (Suárez, 2017).


Los emprendedores, debido a su comportamiento innovador, requieren un alto nivel de pensamiento cuidadoso y constructivo; así como un profundo compromiso con sus ideas, su visión y, por ende, su empresa (Baron, 1998). 


En la actualidad, el término emprendedor puede tener dos significados; en el ámbito de negocios: quien es dueño de una empresa con fines de lucro, mientras que en la academia es una persona reconocida por definir y alcanzar objetivos (García y Munguía, 2018).


Por lo que, al unir ambos conceptos, se llega a la enunciación de que un emprendedor define y alcanza objetivos para la solución de una problemática previamente identificada; ofreciendo una respuesta a esta por medio de su producto y su propuesta de valor que debe ser independiente de los recursos con los que se cuente para su generación (Suárez, 2017).


Por lo tanto, la base para una correcta generación de emprendimientos es el planteamiento de soluciones reales a la sociedad, a partir de problemas modernos vistos desde varias disciplinas; para lo cual es meritorio conformar equipos que propongan soluciones integrales hacia estos (Contreras et al., 2017).


La educación y el emprendimiento


La educación se convierte en facilitadora de emprendimientos cuando fomenta la capacidad de los estudiantes en cuanto a resolución de problemas, creatividad, decisiones, el asumir responsabilidades y riesgos, cooperación y trabajo en red, proactividad, iniciativa, entre otras actividades; para lo cual es imperativo se cambie la enseñanza pasiva por metodologías que involucren a la práctica por parte de los estudiantes (Contreras et al., 2017).


La innovación, creatividad y la búsqueda agresiva de oportunidades son formadoras de la cultura empresarial, partiendo de una necesidad del mercado que requiere de compromiso hacia este (García y Munguía, 2018). El fomento de la participación estudiantil en procesos innovadores podría ser catalizadora de grandes cambios.

La educación logra apalancar el desarrollo de la sociedad a partir de las oportunidades que tienen los estudiantes para potencializar sus capacidades (Saldarriaga Salazar y Guzmán González, 2018), adicional a la facilitación con la que cuentan las universidades para generar grupos multidisciplinarios con un enfoque específico hacia una problemática; utilizando una serie de indicadores que permita armar grupos con la unión de diferentes perfiles, no solo por las distintas carreras existentes, sino por la posible identificación de una serie de fortalezas individuales que lograrían una buena sinergia grupal.


En referencia al ámbito educativo es fundamental el desarrollo de cualidades no solo técnicas, sino también cualidades personales sicosociales, como son los valores, habilidades y actitudes para la resolución de problemáticas empresariales (García y Munguía, 2018) con las que se necesita contar para un óptimo proceso innovador.


Herrera y Villalobos (2018) consideran que la educación en emprendimiento, así como una infraestructura que lo sustente, son de mucha importancia para un alto impacto en la generación de emprendimientos. Por lo que, adicional a los equipos correctamente conformados, el contar con laboratorios y espacios afines es otra interesante oportunidad por parte de las universidades.


En cuanto a datos de Ecuador, según Global Entrepreneurship Monitor (GEM, 2017), con respecto a la edad, se determina que el 62 % de los emprendedores ecuatorianos pertenecen al grupo entre 25 a 44 años, que buscan en su mayoría una oportunidad de mejora. Sin embargo, de este mismo estudio, al revisar los datos en base de quienes emprendieron según su nivel de estudio, la cifra predominante pertenece a quienes terminaron educación primaria con un 33 %, secundaria, un 35 %, postsecundaria, el 10 %, universitaria, un 16 % y posgrado, el 0,8 %; lo cual permite inferir que aún son pocos los estudiantes universitarios que tras obtener una carrera deciden montar un emprendimiento.


Según un estudio de Suárez (2017), las universidades comienzan a interesarse en emprendimiento tras la década de los ochenta al enlazar la creación con la dirección de las empresas. En el mismo estudio, se hace referencia a Gámez (2009), quien expone que el fenómeno de emprender desde la escuela económica, son las acciones de un individuo —el emprendedor— para maximizar su utilidad; mientras que desde la perspectiva sociológica busca más bien el desarrollo hacia la comunidad partiendo de la base económica.


Es entonces cuando se puede evidenciar la famosa triple hélice propuestas por Etzkowitz y Leydesdorff (2000), en la que están implícitos los actores: Academia, Sector Público y Sector Privado, como generadores conexos para la creación de soluciones hacia la sociedad que los rodea. Lo que a su vez genera un mejoramiento en los ofertantes de dichas soluciones y una respuesta positiva para el progreso en la calidad de vida de sus usuarios.


Para Saldarriaga Salazar y Guzmán González (2018), la enseñanza del emprendimiento por parte de las universidades es el nuevo reto del modelo educativo, para lo cual debe enfocarse en problemas actuales que generen proyectos que permitan estar preparados para un mundo más complejo. A su vez, un estudio realizado por Echeverría-Sánchez y Valencia-Arias (2018) señala que gran parte del comportamiento humano es aprendido por observación de patrones; lo que hace de esto un medio para transmitir pensamientos y actitudes. Por consiguiente, la generación de emprendimiento surge con mayor relevancia a partir de la continua interacción con otros emprendedores, quienes son transmisores de actitudes y comportamientos.


Sobre esta base, se podría identificar la importancia de la unión de factores como programas universitarios que reciban a estudiantes con cualidades emprendedoras, espacios aptos para la estimulación de emprendimiento, o investigación en cuanto a problemáticas reales del entorno en base a una activa relación con actores del sector público y privado; así como la comunidad que los rodea y la puesta en marcha de propuestas que generen valor a dicha sociedad.

BIBLIOGRAFÍA

- Álvarez, R., y Grazzi, M. (2018). Innovation and entrepreneurship in Latin America: What do we know? What would we like to know? Estudios Economía. 45(2), 157-171.

- Baron, R. A. (1998). Cognitive mechanisms in entrepreneurship: Why and when entrepreneurs think differently than other people?. Journal of Business Venturing, (12), 275-294.

- Contreras, J. Wilches, S. Graterol, M., y Bautista, M. (2017). Educación superior y la formación en emprendimiento interdisciplinario: Un caso de estudio. Formación Universitaria, 10(3), 11-20.

- Drucker, P. (1985). La innovación y el empresario innovador. Edhasa.

- Echeverri-Sanchez, L., y Valencia-Arias, A. (2018). Factores que inciden en la intención emprendedora del estudiantado universitario: Un análisis cualitativo. Revista Electrónica Educare, 22(2), 1-19.

- Etzkowitz, H., y Leydesdorff, L. (2000). The dynamics of innovation: from National Systems and ‘Mode 2’ to a Triple Helix of university-industry-government relations. Research Policy, 29(2), 109-123.

- García, G., Carbajal, B., y Munguía, F. (2018). El engagement como factor de desarrollo de la cultura emprendedora en estudiantes universitarios. IE. Revista de investigación educativa de la Rediech, 9(17), 103-117.

- Herrera, R., Villalobos, M. (2018). Caracterización de la formación académica en emprendimiento de pregrado que se realiza en universidades chilenas. Formación Universitaria, 11(4), 43-52.

- Lasio, V., Ordeñana, X., Caicedo, G., Samaniego, A., e Izquierdo, E. (2017). GEM. Global Entrepreneurship Monitor. Escuela Superior Politécnica del Litoral.OECD, European Communities. (2005).

- Manual de Oslo: Guía para la recogida e interpretación de datos sobre innovación. Tragsa.

- Rodríguez-Ramírez, A. (2009). Nuevas perspectivas para entender el emprendimiento empresarial. Pensamiento y gestión, (26), 94-119.

- Saldarriaga Salazar, M. E., y Guzmán González, M. F. (2018). Enseñanza del emprendimiento en la educación superior: ¿Metodología o modelo? Revista EAN, (85), 125-142.

- Schumpeter, J. (1942). Capitalismo, socialismo y democracia.

- Suarez, F. (2017). Fomento del emprendimiento a través de actividades académicas e investigativas. Revista Tendencias, 18(2), 183-196.

Autora: Enyth Fadira Burbano

Afiliación: Universidad Internacional del Ecuador, Ecuador

Edición: Octubre de 2020

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